DAÑOS QUE CAUSAN LAS GRASAS TRANS

El Daño que Causan los Ácidos Grasos Trans.

La tasa de mortalidad por enfermedades crónico degenerativas ocupa el primer lugar en los países desarrollados y en vías de desarrollo. Los investigadores y los expertos coinciden en afirmar entre, una de las principales causas de este fenómeno es el invento de tres tipos artificiales que no existen en la naturaleza y mucho menos en el organismo humano: los isómeros de ácidos grasos poli insaturados de configuración cis-trans (para abreviar me referiré a estos como AGT), los isómeros de ácidos grasos poli insaturados parcialmente hidrogenados y los isómeros de ácidos grasos poli insaturados totalmente hidrogenados (en adelante me referiré sobre estos tres como Ácidos grasos artificiales). Estos inventos de la industria humana son capaces de abaratar los costos de producción y almacenamiento industrial y comercial, de mejorar el sabor, el olor, la textura, la vista y la vida útil de los alimentos que los contienen, pero incapaces de mantener y menos de restaurar la salud del consumidor, más al contrario, resultan altamente perniciosos pues funcionan como antiácidos grasos esenciales o mejor dicho como una toxina sumamente perjudicial.

Durante muchos años la administración de alimentos y medicamentos de Estados Unidos aseguró que los ácidos grasos artificiales no presentaban efectos adversos ni fisiológicos sobre la salud humana y que no alcanzaban a atravesar la placenta y a dañar a los bebes en gestación. Hoy la misma entidad que controla el mercado alimenticio y farmacológico norteamericano, dio un giro de 180 grados. La petición fue presentada a solicitud del Centro de Ciencias de Interés Público. La razón es que se demostró contundentemente que los ácidos grasos artificiales resultan sumamente dañinos para la salud humana, por que alteran y desorganizan las membranas celulares, las enzimas encargadas de sintetizar eicosanoides y se encuentran implicados en distintos tipos de cáncer y enfermedades crónicas degenerativas.

Ante un continuo cúmulo de descubrimientos, resultado de las investigaciones de los últimos años, se llegó a considerar que el envejecimiento acelerado y prematuro como consecuencia principal del desequilibrio en el perfil del consumo de ácidos grasos. La inclusión en la dieta de aceites y grasas industrializadas que contienen ácidos grasos alterados por el proceso de por el proceso de fabricación, independientemente de la variedad, produce deficiencia de ácidos grasos esenciales y bloqueo en su metabolismo lo que incrementa la generación de radicales libres, altera la estabilidad, funcionamiento eléctrico y permeabilidad selectiva, impidiendo la adecuada polarización, despolarización y repolarización, originando severas perturbaciones en el sistema de eicosanoides, isquemia e hipoxia local, asfixia celular, deshidratación, hipersensibilidad, acumulación de residuo tóxicos del metabolismo del ácido araquidónico y de pigmentos del envejecimiento como lupofuscina, daño al DNA mitocondrial y nuclear, bloqueando la producción de energía y produciendo finalmente enlaces cruzados en las fibras de miocina, actina, colágeno y elastina, acelerando el envejecimiento e incubando diversas enfermedades crónico degenerativas.

Numerosos autores han propuesto como causa principal y subyacente de las principales enfermedades crónico degenerativas que azotan actualmente a la humanidad y que deterioran la calidad de vida del hombre moderno, la disfunción del metabolismo de los ácidos grasos esenciales y de los eicosanoides. Por una parte diversos factores ambientales de la vida moderna influyen en la generación excesiva de radicales libres, por otra parte se ha incorporado a la dieta abundantes cantidades de alimentos industrializados pobres en ácidos grasos esenciales de configuración cis-cis y pobres en antioxidantes y en otros micronutrientes necesarios para el metabolismo de los ácidos grasos esenciales. La incorporación a las membranas celulares de ácidos grasos trans artificiales a las enzimas encargadas de su metabolismo para convertirlos a eicosanoides y alteran gravemente la función de las membranas celulares y la homeóstasis de todos los tejidos y órganos del cuerpo humano, especialmente de los que presentan una mayor demanda de ácidos grasos esenciales y sus derivados de configuración cis-cis, como las células del sistema nerviosos central y periférico, del cerebro, del endotelio vascular, de la sangra y de la piel.

Se considera por tanto que una mejora en el perfil de ácidos grasos esenciales, de antioxidantes y de otros micronutrientes que se consumen, puede desacelerar y retardar el deterioro biológico del cuerpo y de la piel, así como de la aparición de sus signos y sus síntomas y mejorar la estética, la salud, la calidad y la expectativa de vida.

Durante los últimos 30 años se ha substituido la grasa de origen animal, por la grasa de origen vegetal en los alimentos para consumo humano. Esta sustitución ha sido acompañada por un notable aumento en el consumo de aceites, margarinas y mantecas vegetales con un elevado contenido de ácidos grasos artificiales, que en la actualidad corresponde a un 50 % de todas las grasas consumidas por el hombre. El giro hacia los aceites vegetales industrializados ha traído asociado un aumento en el consumo de ácidos AGT. Estos ácidos grasos como vimos anteriormente, se producen durante la industrialización de los aceites vegetales, un proceso usado para incrementar el rendimiento industrial en la extracción de aceites e incrementar su vida de anaquel con la finalidad de abaratar extraordinariamente los costos de producción y de almacenamiento y de disminuir las perdidas por el enranciado de grasas y alimentos, pero todo eso a costa de eliminar las cualidades físicas, químicas y fisiológicas de las grasas naturales indispensables para la salud humana.

Durante esos mismos años se ha estudiado a conciencia el efecto de la incorporación de estas nuevos ácidos grasos artificiales que se encuentran abundantemente en la alimentación moderna, encontrado que una vez ingeridos, se incorporan a las células de todo el organismo, principalmente a sus membranas y también a las lipoproteínas que en la sangre transportan a los lípidos. Una vez incrustados en las membranas celulares, se agolpan ahí volviéndolas rígidas e inertes y alterando su permeabilidad selectiva originando un proceso de desnutrición y de autointoxicación celular. Los ácidos grasos industrializados aumentan el riesgo y la frecuencia de diversas enfermedades crónico degenerativas, entre ellas las enfermedades cardiacas y aceleran vertiginosamente el proceso de envejecimiento principalmente de los órganos cuyas células requieren en sus membranas una mayor cantidad de ácidos grasos esenciales como el cerebro, el corazón, el sistema nervioso, los ojos, la piel y la sangre.

Es importante subrayar que diversos investigadores concluyen que los ácidos grasos artificiales aunque se anuncien como saludables por ser de origen vegetal, aumentan el colesterol y este aumento es mayor al observado con los ácidos grasos saturados de origen animal. Más que los ácidos grasos saturados, los ácidos grasos trans y parcial o totalmente hidrogenados aumentan el nivel de colesterol en la sangre, especialmente el colesterol sérico y las lipoproteínas de baja densidad (LDL) consideradas “las malas de la película” y va acompañado de una disminución de las lipoproteínas de alta densidad (HDL) consideradas como “las buenas de la película”. De esa manera se ha venido algo abajo en el mito de los "buenos" ácidos grasos insaturados.
(R.P. MENSIK y M.B. KATAN N. ENGL. J. MED 1990; 323: 439)

Igualmente se han realizado exhaustivas investigaciones para determinar la cantidad de ácidos grasos artificiales ingeridos por los consumidores. En algunos países se ha encontrado que un 50 % de ácidos grasos contenidos en la dieta son de configuración trans. Se ha calculado que en promedio se ingieren entre 7 y 8 gramos diarios de ácidos grasos trans. Algunos autores consideran que el consumo es hasta de 13.3 gramos al día. Se han encontrado en los fosfolípidos plasmáticos de los lactantes grandes cantidades de AGT ya que estos se encuentran en la leche materna y atraviesan la barrera placentaria lo cual inicia en los recién nacidos problemas de ateroesclerosis y un mayor riesgo de contraer cáncer. En adultos es posible encontrar depósitos de AGT en tejidos, como adipocitos, endotelio vascular, células cardiacas, células sanguíneas, células del sistema inmune y neuronas alterando su estructura y su función.

Las principales fuentes de AGT son todos los aceites y las grasas industrializadas y todos los alimentos que las contengan como ingredientes. Los alimentos con mayor cantidad de AGT son las margarinas y las mantecas vegetales y los alimentos confeccionados con estas.

PROGRAMA NUTRICIONAL PARA RESTARURAR LOS NIVELES DE ACIDOS GRASOS ESENCIALES.

Todos los aceites comerciales contienen cantidades significativas de ácidos grasos artificiales y al freír los alimentos con esos aceites, con la acción del calor, se incrementa el número de AGT y además se producen grandes cantidades de radicales libres que dañan al organismo. El único aceite recomendable para freír alimentos, para cocinar y para aderezar ensaladas es el aceite de oliva virgen o extra virgen (de primera extracción en frío) ya que este aceite rico en ácidos grasos mono insaturados no se daña con el calor.

Lo ideal sería poder utilizar para aderezo de ensaladas aceite de girasol extraído en frío, pero en México todavía no se produce como en Europa y en Estados Unidos. Ese aceite sería ideal como fuente de ácidos grasos esenciales, pero no para freír alimentos por que con el calor se transforman sus ácidos grasos poli insaturados en AGT.

Los recursos que tenemos en México para restaurar niveles de ácidos grasos poli insaturados en nuestras membranas celulares para mejorar notablemente nuestro estado de salud y prevenir una gran cantidad de enfermedades y lentificar o revertir el proceso de envejecimiento son:

1.- Tomar 2 cápsulas antes de cada alimento diariamente de ácidos grasos omega 3 de 500 mg Existen varias marcas pero como ejemplo proponemos el Epacure de marca Gelcpas. Este aceite es rico en EPA y DHA.
2.- Tomar 1 cápsula antes de cada alimento de Evening Primero Rose Oil. (Aceite de hierba del asno o también conocido como aceite de rosa de primavera o de prímula. También de marca Gelcaps. Este aceite es rico en ácido linoleico y gammalinolénico.
3.- Tomar 2 cápsulas diarias de aceite de Rosa Mosqueta. De marca Rubigen. Este aceite es rico en ácido linoleico.
4.- Comer diariamente de medio a un aguacate, fuente de una variedad de ácidos grasos mono insaturados y poli insaturados.
5.- Cocinar únicamente con aceite de oliva virgen o extra virgen.
6.- No olvides que los ácidos grasos mono insaturados y poli insaturados son muy susceptibles a la oxidación por lo que debes protegerlos tomando diariamente entre 400 y 1000 U.I. de vitamina E y otros antioxidantes como selenio.
MIGUEL LEOPOLDO ALVARADO SALDAÑA.

 

 

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3 respuestas a DAÑOS QUE CAUSAN LAS GRASAS TRANS

  1. SSDF dijo:

    NO VUELVO A USAR ACEITES CON GRASAS TRANS

  2. Lorena Girón Orozco dijo:

    Exelente info, Muy clara, Gracias.

  3. MIGUEL dijo:

    ES UNA RALIDAD PERO CONTUNDENTE VERDAD DEL DAÑO QUE PUEDE OCACIONAR NO SABERLO

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